Hola otra vez,
esta es ya la segunda vez del día en que escribo en el blog, pero es que me he conectado de forma rápida para revisar los comentarios y he descubierto que alguien me había agregado como amigo: una tal Sarah Sánchez. Me he pasado a ver su blog, como hago con todos aquellos de los que me agregan. El blog empezaba con este título: "Querido cuaderno sin papel". Tanto el título como la foto de perfil de Sarah, una rosa blanca, me han parecido muy interesantes y atrayentes, por lo que decidí asaltar por completo el blog.
En cuanto he entrado, he descubierto una sola entrada sin comentarios, muy reciente. Como me gusta comentar las entradas más nuevas, la he leído, para ver así de que iba el blog y si me interesaba, no como otros que son el típico "rollazo"-aunque la mayoría de los blogs de mis amigos, ídolos y fans son bastante entretenidos-.
Leí la entrada, larga y escrita, creo, con la suficiente dosis de emoción contenida como para conmoverme; empezaba con "Querido cuaderno sin papel..." y seguía, a modo de diario, en el cual Sarah se presentaba para sus lectores y describía su actual situación en la vida-relacionada en gran parte con dos grandes penas; el divorcio de sus padres y un matrimonio roto cuando estaba casi todo listo, aunque es mejor que leáis su blog-. Lo cierto es que me ha hecho pensar cuántos matrimonios se ven rotos, torcidos o salen mal por precipitación, por falta de confianza o por no esperar a ver si es realmente amor lo que une a las dos personas. En el caso de Sarah, esto era así; llevaba un mes saliendo con su chico cuando le pidió matrimonio, y ella, tras pensárselo, aceptó cuando estaban en un viaje, solos. Es normal que aceptase en el ambiente del viaje romántico, pero aunque llevaran mucho de amigos, creo que necesitan llevar mucho más tiempo como novios como para comprometerse a algo que debería durar el resto de su vida-aunque con la sociedad y la vida de hoy, difícil es para muchos verlo así, claro, aunque para mí sea muy natural-. Cuando te separas o divorcias de alguien, supongo que siempre queda una herida abierta en tu corazón, el preguntarse "qué salió mal" y "¿no pudimos haberlo resuelto hablando en vez de recurrir a esto?", o simplemente un deseo: "ojalá no me hubiera enamorado así". Yo creo, por lo menos, que eso es lo que pensaría si me separase de alguien, o me divorciase, aunque desde luego espero escoger lo suficientemente bien como para que no me pase nunca. Suerte tuvo Sarah de ver que su novio y ella no estaban hechos el uno para el otro antes de casarse.
No quiero, aunque tal vez lo parezca, despreciar a Sarah, pues su historia me parece una entre muchas, pero al verlo descrito, por primera vez en mi vida, por la protagonista de la historia-que escribe con mucha propiedad, además-todo cambia, y puedo compadecerla por lo que debe de haber pasado, y lo que está pasando aún. Espero que muchos visiten su blog y que reflexionen también sobre esto, porque es algo que, por muy común que parezca, por propia naturaleza o moral no debería serlo tanto.
En la vida, he aprendido que uno de nuestros más comunes y peores vicios es el acostumbramiento. Todos nos estamos acostumbrando a que estas cosas ocurran diariamente, hasta considerarlas "normales". Cuando lo vivamos en la propia piel, entonces nos daremos cuenta de que la separación no es tan fácil ni tan "con final feliz" como dicen los políticos y la tele.

Estupendo artículo..... muy especialmente el último párrafo que, lógicamente y por desgracia, es aplicable a muchísimas mas cosas que a la separación de las parejas.
Ya sé que invitabas al Gallo pero como soy curioso, o un poquito cotilla, me he pasado yo... y la verdad es que no me arrepiento.
Saludos
a mi no me importa, cuanta mas gente entre mejor!! y estoy de acuerdo, la ultima frase es aplicable a muchas circunstancias de la vida.